5.5.09

Allí dentro reinaba el silencio absoluto. Se podía escuchar el soplido del viento en el exterior, los pájaros, el sonido de algún arroyo y hasta algún pequeño animal moviéndose sobre la vegetación del suelo. Pero dentro era todo tranquilidad. El prado vivía como en una noche continua, aunque como iluminado por una luna propia y cercana; tan sólo se colaba un poco de luz por un resquicio entre los árboles. Allí todo era verde. Bueno, o casi todo. Porque en el centro estaba ella. Su color rojo relucía entre los demás, y los restos del rocío le hacían brillar aún más. Era pequeña, pero eso no impedía fijarse en ella. Crecía con timidez, como si le diera miedo estar por encima de las otras. Pero ella, en realidad, quería superarlas, quería alcanzar ese resquicio de luz, ver a los animales moverse por el suelo, notar en su piel gotas del agua de algún arroyo, escuchar el canto de los pájaros y balancearse por culpa del viento. Aunque, en su interior, esa flor pequeña, roja y brillante sabía que no podría salir, que ella era el alma del prado.

3 comentarios:

  1. Tal vez no pudiera salir, pero podría llegar hasta el cielo de ese prado y vivirlo desde el cielo.


    Muchas gracias :)
    Me alegro de que te guste, ya sabes Bobbie te espera en cada programa!
    Un beso :*

    ResponderEliminar
  2. Cat dice que era una amapolita de corazón gigantesco.



    un miau chiquitín para ti :)

    ResponderEliminar

¿quieres contarme algo?